Libelo de sangre

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Ficha histórica del libro


Edad: Moderna

Periodo: Austrias menores

Acontecimiento: Inquisición

Personaje: Sin determinar

Comentario de "Libelo de sangre"


Corre el invierno del año 1621. La Villa de Madrid se congela y con ella los incontables herederos de su intemperie, que, sin techo ni pan, hincan rodilla ante el frío y el hambre.

Sebastián Castro, un reputado escribano de raíces conversas pero sincero credo cristiano, y su esposa, Margarita Carvajal, viven felices junto a sus dos hijos, Alonso Castro, de trece años, y Diego Castro, un bebé de meses. Aunque los rigores climatológicos apenas cuartean la dicha del matrimonio, sí logran hacerlo las desavenencias de los Valcárcel, una familia ilustre completamente ajena a los Castro, pero cuyos destinos se cruzan cuando un testamento inconveniente involucra a Sebastián y Margarita en un libelo de sangre y las raíces conversas de Sebastián empiezan a barrer el camino a la hoguera.

Llamamos “libelos de sangre” a querellas que acusan a los judíos de secuestrar niños cristianos, someterlos a cruentas torturas y luego crucificarlos en una recreación burlesca de la pasión y muerte de Jesús.

Aunque la veracidad de estos crímenes solía cabalgar entre la infamia y un antisemitismo aún hoy pendiente de superar, su conocimiento competía a la Santa Inquisición, un tribunal que, pese a la leyenda negra que arrastra, en España siempre actuó conforme a la ley vigente y dentro de un procedimiento tan reglado como rigurosamente observado.

En Libelo de sangre la autora ha pretendido mostrar la realidad de la Inquisición española sin lavarle la cara ni tampoco ensuciársela, objetivo que demandaba describir un pleito inquisitorial desde la más severa neutralidad. Un proceso de fe transcurría tal cual se detalla en esta novela, precisión que Sandra Aza ha conseguido gracias a una intensa labor de documentación y también a su experiencia forense, de suma utilidad no solo en lo relativo a los conceptos sino también en el uso de la terminología.

Libelo de sangre no es, sin embargo, un ensayo jurídico; es una novela histórica donde el pleito inquisitorial se sucede de forma paralela a la lucha de los protagonistas por apagar una hoguera que cada vez humea más.

Así, mientras Sebastián Castro y Margarita Carvajal defienden su inocencia ante el tribunal e intentan no sucumbir a las penurias de las cárceles secretas del Santo Oficio, su hijo mayor, Alonso Castro, busca la manera de salvarlos sumergiéndose en los bajos fondos de un Madrid sórdido y oscuro, donde, tirando de coraje y perseverancia, aprende a sobrevivir.

La indigencia, la miseria, la desesperación, la corrupción, los mentideros de la Villa, la Inclusa, un amor consumado y fructificado en soltería, un matrimonio por amor nacido y en el amor construido, el mundo de los naipes y las apuestas, la sangre del hambre o el hambre de sangre danzan con las rutinas de la alta sociedad y el penoso devenir de los cristianos que, pese a sus raíces conversas, siempre lo fueron y de los judíos que, pese a su traje cristiano, nunca lo dejaron de ser.
Todas estas puntadas forman un paño argumental con el Madrid de la época por escenario, un Madrid que envuelve al lector cual máquina del tiempo hasta hacerle sentir más personaje que lector.